Katherine Jeter y los orígenes del tratamiento de heridas con presión negativa

Katherine F. Jeter, EdD, ET, es uno de los miembros fundadores de la WOCN Society (anteriormente, IAET) y ha sido la líder de esta sociedad tanto a escala regional como nacional.

Inició su carrera profesional en 1968 como una de las primeras terapeutas enterostomales y, desde entonces, ha acumulado una enorme experiencia en el campo de las heridas, ostomías y continencia. Entre otros logros, la Dra. Jeter es una reconocida autora y profesora.                                         

El 31 de octubre de 1985, la Dra. Jeter recibió el encargo de la gestión de un paciente de UCI con una gran herida en la línea media del cuerpo, complicada por una fístula gastrointestinal. Tras intentar comprender la situación, Jeter concluyó que necesitaba contener el drenaje, y el resultado inesperado fue el descubrimiento de un novedoso y revolucionario método de cuidado de heridas.

El caso de este paciente era urgente y requería claramente solucionar este problema de forma rápida. No obstante, en última instancia, el proceso requirió aproximadamente cinco horas para ofrecer una solución capaz de generar un resultado óptimo para el paciente.

La Dra. Jeter se desplazó por los diferentes departamentos del centro en busca de los suministros necesarios para hacer algo que no se había hecho nunca con anterioridad. La práctica de la curación de heridas con humedad ya estaba bien establecida, pero no permitía gestionar la cantidad de drenaje de esta herida concreta. La Dra. Jeter decidió utilizar un drenaje Jackson-Pratt mini-Snyder recortado para ajustarlo a la línea media de la herida abierta y otro drenaje a lo largo del lecho de la herida.  A continuación, la herida se cubrió con una gasa húmeda y se selló bajo un apósito de película transparente con cinta de color rosa.

Origins of NPWT

Mediante el uso de un sistema de aspiración de pared, el único método de aspiración disponible, llevó a cabo unas cuantas pruebas. Finalmente, la aspiración se ajustó a 60 mmHg. Este ajuste fue capaz de mantener el apósito pegado a la piel y contener el drenaje.

El segundo día del tratamiento, el apósito seguía intacto. La Dra. Jeter limpió la herida y solicitó la extracción de algunas de las suturas de retención. Al retirar las suturas, pudo observar que la piel había mejorado y fue capaz de limpiar la zona y volver a utilizar un apósito similar al de la noche anterior.

La Dra. Jeter señala que lo que más recuerda es la cantidad de tiempo y contacto que mantuvo con este paciente.

Tuvo la oportunidad de acariciar sus brazos, limpiar y cuidar su herida, observar la curación de la piel y reconfortarle de un modo poco habitual con la mayoría de los pacientes. También afirma que es un privilegio para cualquier cuidador ayudar a un paciente tan enfermo y con tanto dolor.

En tan solo ocho días, la fístula se cerró. Un mes más tarde, la herida se cerró, dejando una fina cicatriz recta, sin hernia. La Dra. Jeter se quedó tan sorprendida que llamó a otros miembros del personal de enfermería y médicos para que fuesen y viesen cómo había cicatrizado la herida. También se quedaron impresionados por los resultados obtenidos para el paciente y empezaron a buscar otros casos en los que se pudiese aplicar este novedoso tratamiento.

La Dra. Jeter repitió este procedimiento en otros muchos pacientes, siempre con resultados espectaculares. Siga viendo el vídeo para conocer estas historias de éxito.

La Dra. Jeter pudo haber patentado este nuevo procedimiento, pero no lo hizo. Para ella, era mucho más importante que los médicos tuviesen la oportunidad de utilizar el procedimiento lo más rápidamente posible y que los pacientes tuvieran la oportunidad de beneficiarse de este tratamiento innovador.

A las pocas semanas del tratamiento del primer paciente, la Dra. Jeter mostró unas diapositivas del procedimiento de curación de la herida y de los resultados de este tratamiento para poner sus conocimientos a disposición de todos. A finales de 1985, la Dra. Jeter ya había descrito el procedimiento a cientos, tal vez miles de enfermeros/as y médicos en seminarios educativos y a través de publicaciones en papel.

El método para el tratamiento de heridas que ideó en un momento de necesidad en 1985 es lo que hoy llamamos tratamiento de heridas con presión negativa.

Tratamiento de heridas con presión negativa (NPWT)

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